Desde que Cuba decidió en la década de los ochenta abandonar su postura indiferente hacia el turismo internacional, al comprender que es una fuente inagotable de ingresos; continuamente ha ido incorporando nuevos destinos. Ya desde el siglo XVI Diego Velázquez había dado nombre al archipiélago de formaciones coralinas más grande la región, bautizándolo Jardines del Rey. Ubicados en la provincia de Ciego de Ávila, se trata entonces de una especie de cadena de casi cuatrocientos cayos, cuyo tamaño va en aumento hasta conformar verdaderas islas.
Este Cayo es uno de los más pequeños del grupo con tan solo dieciocho kilómetros cuadrados pero con una exuberancia que vale la pena conocer. Su flora incluye especies de caoba, almácigos y sabinas. En cuanto a su fauna la especie más destacada es el flamenco rosado que habita toda la región.
Cayo Guillermo es el que más confort ofrece después de Cayo Coco, pero presenta la diferencia de que la influencia humana aquí es aún más leve que en aquél y ofrece al turista sólo unos pocos hoteles, una villa y una marina deportiva. Esto se traduce en la posibilidad de una estadía mucho más tranquila y relajada.
Aquí es muy recomendable la Playa Pilar especialmente para aquellas familias que viajan con niños ya que el mar es muy tranquilo y lo bordean tres kilómetros de fina arena blanca. La playa recibió el nombre homónimo al yate de Ernest Hemingway que adoptó este sitio como propio y reconoció haber encontrado en él la inspiración para muchas de sus obras. Esta playa es reconocida como una de las mejores de toda Cuba.
No podemos dejar de mencionar que este Cayo presenta la particularidad de que posee dunas que alcanzan los dieciséis meros de altura.
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