
La minúscula Isla de Saint Kitts, primer asentamiento británico en las islas de sotavento del Caribe Oriental, constituye uno de los paisajes más admirados de esta zona geográfica. A lo largo y ancho de sus 163 kilómetros cuadrados, podemos encontrar atracciones naturales e históricas deslumbrantes.
Dentro de estos reclamos con un gran valor histórico y arquitectónico se encuentra la fortificación de Brimstone Hill, un magnífico ejemplo del tipo de construcciones dominantes en las construcciones militares en la zona caribeña durante los siglos XVII y XVIII.
El fuerte de Brimstone Hille está emplazado sobre un promontorio natural, con lo que cumplía una doble misión: servir de punto de defensa así como de lugar de refugio para la población civil.

El lugar es de visita obligada para todos los viajeros interesados en la historia y el desarrollo de los conflictos en el Mar del Caribe. La Isla de Saint Kitts fue fuente de duros enfrentamientos entre los ingleses y los franceses, que luchaban por la supremacía militar en la zona. Restos y vestigios de estas luchas pueden contemplarse a día de hoy.
Varias placas conmemorativas recuerdan las fechas más destacadas de los enfrentamientos entre ambos ejércitos. Además, se puede visitar los restos de las zonas de la residencia de oficiales, áreas de almacenamiento, el cementerio, varios museos y dar un plácido paseo por la ciudadela. Uno de los mayores gozos para cualquier visitante, es contemplar las extraordinarias vistas del mar desde lo alto de la fortificación, especialmente en los atardeceres, llenos de matices de color.
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