
En Guadalupe, la famosa isla con forma de mariposa con alas desiguales, se destaca una metrópoli resguardada por una bahía llamada Pointe-à-Pitre. Destaca por sobre el resto y es una de las ciudades más importantes de la isla entera, la cual data del siglo XVII.
Lamentablemente, parte de su encanto se perdió por culpa de los huracanes, terremotos e incendios que sufrió desde que fue fundada, pues gran parte de las edificaciones coloniales que la componían tuvieron que pasar a ser de cemento y piedra, para ser más resisitentes y poder sobrellevar estas catástrofes naturales.

En el centro de la ciudad destacan unas grandes edificaciones que no dejan pasar el sol u constituyen un paisaje urbano perfecto, con autos disputándose el poco lugar que les queda y gente corriendo por todos lados. Hacia la parte antigua de La Darse, podrán ver trasbordadores y puestos callejeros de todo tipo vendiendo desde ropa hasta verduras. Pero no todo es bullicio aquí, atrás del muelle, se encuentra la Place de la Victoire, con toda una propia hilera de viejas casas de estilo colonial, con flores en los balcones y colores típicos que dan un paisaje espectacular. Además, desde cualquier terraza de alguno de los cafés que se encuentran allí podrán apreciar cuan verde es la ciudad con sus palmeras decorando las bellas casitas.

Entre las cosas que le recomiendo no dejar de visitar, además de la plaza, se encuentran la Cathédrale St. Pierre et St. Paul, apodada la “catedral de hierro” por los complicados e interesantes herrajes que posee el edificio de principios de siglo XIX. Es muy interesante ver el contraste de las vidrieras con los herrajes, algo muy llamativo a la vista sin duda. Por otra parte deen ir si o si a la Rue Frébault, la principal arteria comercial de la cuidad, con lindas boutiques y tiendas de moda fina francesa, pero tendrán que salir rápido o caerán en la tentación de comprarse todo!
Luego tienen al Marché Couvert (mercado cubierto en francés) en donde podrán aprender un poco más de las costumbres y formas de vida de la isla, más sobre su alimentación y sobre los usos que le dan a los distintos productos. Y si quieren alimentar un poco más a la cultura, les recomiendo el Musée Schoelcher, dedicado a la vida y la época del abolicionista del siglo XIX, Victor Schoelcher, con una interesantes muestra que los dejará maravillados.
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