
Pete Dye, uno de los más famosos creadores de campos de golf, dejó dos de sus mejores huellas en La Romana, en la República Dominicana. Ambos cuentan con dieciocho hoyos espectaculares, pero su situación es distinta. Uno está situado completamente sobre la tierra, pero el otro, conocido como el Diente de Perro, rodea enteramente el océano.
Los dos campos se encuentran en el enclave conocido como La Casa de Campo, en los terrenos de una antigua plantación de azúcar, cuyo tamaño supera en más de once veces al del Principado de Mónaco. Es este un complejo deportivo y hotelero ciertamente impresionante.

Trece pistas de tenis de tierra batida, un buen número de piscinas, campos de tiro o un centro ecuestre con más de 150 caballos y los mismos ponis de polo. Casi no hay opción deportiva que el huésped no pueda poner en práctica en sus terrenos. Si es agua lo que prefiere, por supuesto en sus playas, todas las opciones náuticas están disponibles, buceo, motos acuáticas, pesca y un largo etcétera.
Como la vida no se termina con el deporte, en los Altos de Chavón, una fantástica y detallada recreación de una ciudad del siglo XVI, en la que, en la actualidad, se alojan artistas, artesanos, delegados internacionales y magnates del mundo del deporte. Además es el centro cultural y económico de la región, con una más que interesante vida de ocio, para los días y las noches en las que no les apetezca sudar la camiseta en una pista deportiva.
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